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lunes, 31 de enero de 2011

Superación personal II


Yo sabía que de todos los superpoderes que existen en el mundo de los superhéroes yo había sido bendecida con uno: el del sueño. Sí, directamente del Salón de la Justicia, o del Cubil Felino, o de la caja de dones de Zeus o de donde sea a mi me tocó el superpoder de poder dormirme en cualquier lugar.
Si bien este superpoder parece una boludez, claramente no lo es. ¿Sabés la de veces que aproveche viajes durmiendo, eh? Pufffffffffff! ¿O la cantidad de veces que me evadí de situaciones importantes como una mala película, una clase aburrida, una conversación tet - a - tet, una discusión trascendental con tan sólo cerrar los ojitos, eh? Millones! Es más es medio como el superpoder de la teletransportación, entendés? ... de repente te encontrás en un lugar medio incómodo y vos en vez de ir teletransportarte a París, Tokio o Nueva York, cerrás los ojos y te vas al mundo de los sueños.
Hasta donde yo sabía este superpoder mío tenía una especie de kriptonita. Estoy hablando de una falla, una filtración, una gotera o una falta de apoyo. Eso mismo, que si no tenía apoyo mi superpoder no funcionaba. Es decir yo podía hacer uso de mi sueño siempre y cuando hubiera una ventana, un caño, una agarradera de esas que cuelgan del techo, un hombro ajeno, una manija de asiento o lo que fuera donde cayera mi cabeza.
Pero, y acá viene la innovación, esos días terminaron. Tal como lo muestra la foto de arriba, ahora puedo dormir incluso sin más apoyo que mi propio cuerpecito en un bar boliche con mesita a la calle y respaldo de madera y aire que te llega hasta donde termina el primer tercio de la espalda.

jueves, 27 de enero de 2011

Superación personal


Y esto de la superación personal viene de cualquier lado, viste. Cuando menos te lo esperás y donde menos lo imaginás, la superación aparece. Por ejemplo yo que ya en el mes de enero puedo decir que este año me superé en algo. Sí, sí ya no tengo que esperar a diciembre para pasar de año, o para que la Locóloga me dé el alta, o para superar la fobia de que un tipo me invite a vender frutillas a la ruta o para vencer mi marca personal de 375 grs de helado ingerido. Nada de eso.
A mi en el 2011 la superación me llegó tempranito, che. Y todo gracias a mi cuerpo. No, no, no aprendí ningún tipo de acrobacia. Tampoco llego a tocarme la punta de la nariz con la lengua y menos que menos el codo con el dedo gordo del pie. Estoy hablando de otra superación corporal, de una que viene desde los mismísimos ojos. Así que hoy ya puedo oficializar que no sólo soy una simple portadora de un par de ojos bonitos que no ven de lejos sino que ya puedo afirmar que ahora no veo absolutamente nada de lejos y tampoco de cerca.
Todo esto es nuevo para mí, eh.... no te vayas a creer. Yo estaba acostumbrada a no ver nada de lejos: A saludar a gente por la calle que no conocía por las dudas, a parar camiones en vez de colectivos a la noche, a charlar con las gigantografías de las farmacias.... pero bueno, esto de no ver de cerca tampoco, es otra cosa.
Aunque bueno, si me pongo a pensar esto tiene que tener alguna ventaja .... no te vayas a creer.... alguna tiene que haber. Mirá, por ejemplo ahora puedo ser algo así como una bagayera inimputable, ponele. La cosa es así, salgo de noche y sin lentes ... entre la oscuridad y que no veo una mierda ni de lejos ni de cerca puedo justificar lo que sea, lo que sea ....


PD: Cuando tenga foto con mis lentes nuevos, prometo firmemente subirla.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Crónica de una noche húmeda


Martes 11.30 de la noche, yo en mi cama ya en pijama. Castigo abajo del ropero, ahí debe haber una fuente de viento polar o algo, pero bueno tengo que tomar clases de contorsionismo para probarlo. Apa! esa podría ser mi resolución de año nuevo. Buá nimporta, después la pienso.
Decía que eran casi las 12 de la noche y todavía hacían como 30º de sensación términca. Casti y yo estábamos encerradas en la pieza con el aire y en eso el Sr Edesur me debe haber visto y debe haber pensado que estaría bueno que bajara unos kilos porque me cortó la luz y me mandó derecho al sauna.
Y ahí empezó mi periplo, porque Castigo seguía abajo del ropero. Primero intenté quedarme en la pieza pero me fue imposible. Entonces agarré y me fui al living. Castigo seguía ahí abajo. Creo que hay algo que esta perra no me está contando, pero bueno. Corrí el sillón y lo dejé exactamente frente a la ventana para poder "disfrutar del aire". Bueno, la cosa es que de lo único que disfrutaba era de que el sillón se me pegaba al camisón ("porqué mierda lo habré tapizado en esto que parece corderoy,? buá, nimporta")

Andre:- Ya sé! Voy a abrir la puerta del patio así se arma la famosa corriente de aire.
Voz Interior:- Vos no sos más mamerta porque no tenés tiempo, para que se arme la corriente de aire qué tiene que haber además de dos puntos opuestos abiertos, eh?
Andre:- Mmmmmm aire?
Voz Interior:- Claaaaaaaaaaaaro! Y qué es justamente lo que no hay?
Andre:- Mmmmmm aire?!

Igual no le hice caso a Voz Interior y abrí todo. Castigo seguía ahí abajo. Y yo me la pasaba dando vueltas. En eso voy al baño y ahí lo veo a Mugre. Mugre por estos días es el gato de las alcantarillas. Yo creo que se quiere comer al Maestro Splinter o que bueno entre el bidet y el inodoro hay otra fuente de frío polar a la que yo no puedo acceder.... Mmmmmm esto es otro punto para el curso de contorsionismo... buá nimporta

A eso de las 5 de la mañana la luz no había vuelto, estaba empezando a aclarar y yo ya no daba más. Salí al patio otra vez. La perra seguía durmiendo ahí abajo. En el patio vi la manguera "ya sé carnaval". Pero el carnaval es aburrido si una juega sola. Así que agarré y empecé a llamar a Casti. La llamé varias veces y nada. La muy guacha no venía "al fin y al cabo yo le pago para que me cuide la casa y me haga compañía y la muy turra duerme". Agarré un tenedor que ya no uso más y la pinché unas seis veces hasta que salió. La llevé al patio y empecé a manguerearnos. Casti se resistía y yo la perseguía Pero en un momento como que le encontró el gustito a la cosa y se me ponía adelante para que la mojara.

Andre:- Ah, no! esto así ya no tiene gracia. Yo no sé qué vas a hacer vos Castigo, pero estoy cansada, así que voy a dormir.

jueves, 9 de diciembre de 2010

O.R.N.I.




Ayer en el día de la Virgen, me levanté como todos los feriados.... es decir a la misma hora de siempre y con mucho tiempo al pedo.
Después de desayunar mi religiosa ración de Don Melón acompañado del Sr Granola de Quaker, ya empecé a aburrirme ....

Voz Interior: - Si estás aburrida, porqué no hacés algo útil, eh?
Andre:- Zeus, Madre está hablando por la boca de Voz Interior! Esto es aterrador! Es que esa frase me la decía, bueno me la dice, Madre siempre
Voz Interior:- Me pregunto porqué será? Ya sé no me digas nada, debe ser porque de chiquita nomás que tenías mucho tiempo al pedo ....
Andre:- Ay, no sé, no sé! No me hagas preguntas que no puedo conestar, querés! Para eso le pago a Locóloga. Aparte qué querés que haga, eh? Qué?
Voz Interior:- Y no sé algo que sirva... algo como ordenar el placard, ponele
Andre:- No, no... para eso están los duendes que esconden, perdón ordenan la ropa....
Voz Interior:- Ah, claro, seguuuuro... los duendes, no? Bueno y la heladera... qué tal si descongelás la heladera? O ahí también hay duendes? ....
Andre:- Mmmmm ahí creo que no. Bueno a menos que sean los que trabajan con Papá Noel que están aptos para soportar temperaturas bajo cero, viste? Pero no creo porque ahora deben estar todos en el Polo armando juguetes a lo loco ...
Voz Interior:- Ah sí claro, porque estamos en Diciembre,no? Porque sino los duendes de Papá Noel estarían en tu freezer, no? Ay!!!!!!! Te podés dejar de hablar pelotudeces y limpiar?
Andre: - Bueeeeeeeeeeeno, está bien...

Le hice caso a Voz Interior y empecé a limpiar. Bueno, desenchufé y esperé a que la heladera se descongelara. Mientras esperaba empecé a sacar las cosas que tenía adentro del freezer. Yo hasta ese momento sólo había conocido los OVNIS, esos que viven en el Uritorco pero bueno, se ve que mi heladera es como una sucursal del Uritorco porque ahí no encontré OVNIS pero sí ORNIS.
Eso, O R N I S. Objetos Refrigerados No Identificados. Lo primero que saqué parecía tener forma de tupper .... pero cuando lo intenté abrir no pude. Agarré y lo puse abajo de la canilla para ver qué era y empezaron a brotar unos colores raros de ahí adentro... es más si lo ponías al sol tiraba unos reflejos y todo! ORNI! ORNI!, grité. Hasta que me dí cuenta de que era una Ziploc con un relleno de empanadas con mucho pimentón que había hecho hacía como 7 u 8 meses.
Después saqué otra cosa, esto venía en una bolsa de plástico. Lo toqué, tenía forma de pata. Me asusté .... "es que tendré un cadaver en mi freezer y no me acuerdo?" "Sí, boluda de un pollo" dijo rápido Voz Interior y menos mal, porque me volvió el alma al cuerpo, te juro.
Y así seguí todo el feriado sacando ORNIS del freezer. Igual te digo, la cosa se puso mejor cuando Voz Interior se copó y empezamos una competencia para ver quién adivinaba más..... y bueno, sí ganó ella. 18 a 3. Sí que me ganó 18 a 3.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Crónica de una fiesta anunciada

Dado que una no festeja su primer año de solterita con casa todos los días, el martes decidí que era una buena idea organizarme la fiestita.
Así que ni lenta ni perezoza, pensé en hacer cosas que no hago usualmente, cosas de minita que bueno ... no me salen así del todo bien.
Entonces preparé el ambiente. Claro, compré una de esas bolsitas de popurrí para aromatizar mi hogar como hacen las solteras. Al sahumerio todavia no me le animo. No sé, me da cosa. Será el humito, o no sé qué. Después me ocupé de la música. Pero como para ser minita no es necesario ser grasa no me aboqué a los clásicos del malgusto que la industria de la música nos tiene reservado a las minitas. Nada de Arjonas y esas paparruchadas (linda palabra esta). Yo me hice la cool y me bajé unos temitas de Morcheeba, de Regina Spektor, Norah Jones y así. Sólo mujeres, obvio. Y bueno para terminar con la atmósfera, apagué las luces y puse velas.
Después me preparé comida de minita, así como si fuera una primera cita. Así que me hice la anoréxica y procedí a partir medio tomate, ponerle un chorrito de aceite de oliva, cortar un pedazo de mozzarella de la cara y unas hojitas de albahaca y sanseacabó.
Seguí con el regaló. Sí, obivo que me regalé algo. Me compré un libro de una famosa autora, mujer ella también, obvio.
Por último me vestí para la ocasión. Me puse un vestido y un saquito y además me calcé unos tacos. Y como si fuera poco me perfumé atrás de las orejas y en las muñecas.
Porque claro, una tiene que festejarse a una misma ... qué tanto producirse para otros, eh?

Igual te digo que este plan mental quedó medio ahi. En realidad es como que no puedo escapar de mi ser, así que esta fue mi festichola:

Llegué a casa. Lo primero que hice fue llamar a la heladería. Me pedí medio kilo de chocolate suizo, banana spli y dulce de leche. Me solté el pelo, me puse el pijama y las pantuflas. Mientras esperaba, prendí la tele, puse TN y le contesté un rato las preguntas a Lapegüe. En eso suena el timbre, bajé a buscar el helado. Me apuré a abrir una lata de atún y una bandeja de carne picada premium. Les dí la comida de festejo al Gato fisgón y a Castigo respectivamente. Me armé de una cucharita, me acosté con pote y libro en mano. Un clásico de la literatura universal de todos los tiempos: Una novela de la autora de Sex and the city. Comí helado hasta que me saliera por las orejas. Le agregué dulce de leche porque me parecía poco, leí un par de capitulos de un libro que no te hace pensar ni hay que buscarle mensaje ni nada. Y fui feliz.

martes, 31 de agosto de 2010

Qué los cumplas feliz!

Mi soledad y yo cumplimos un año! Bueno, está bien, está bien mi soltería y yo ... porque sola lo que se dice sola como que no.
Como sea, hace un año que empezó todo esto con The beginning y la verdad, es que superé todas las apuestas de Padre, Madre y Hermanos. Sí sí, sí .... in your face. Tomá! Chiva Calenchu! No sólo que puedo vivir sola, sino que ya cumplí 365 días haciéndolo!
Saludos, regalos, felicitaciones, o cualquier cosa buena que se les ocurra por favor contáctense conmigo.
Me quiero, te quiero, la quiero a Castigo, lo quiero al gato fisgón, lo quiero a mi vecino que no es asesino, también quiero a los albañiles .... no sé los quiero a todos.
No, no. no. Todavía no estoy borracha. Es muy temprano por Zeus! Eso, se hace a la noche. Sale ronda de daikiretes para mi y para mi voz interior y para mis otros yoes. A Castigo y al gato fisgón quizá les ponga un poco de vodka en el agua. Espero no les agarre el pedo triste.

jueves, 13 de mayo de 2010

Orgásmica

Ayer me dispuse a hacer una tarta. Llegué relativamente tempranito a casa, pasé por la verdulería compré tres paquetes de espinaca y algo de cebolla.
Me conecté al MSN por si aparecía alguien, puse la música alta alta y lavé los tres paquetes de espinaca. Tuve que meterlos a presión en la olla porque no me entraban bien del todo. Les agregué un poco de agua, puse la olla al fuego y me fui a bañar mientras la cosa se hervía.
Abrí la puerta del baño, empezó a salir todo el vapor y después de un rato cuando logré recomponer el sentido de la vista pude sacar mi cuerpecito del lugar. Me puse el pijama y volví a la cocina. Y ahí estaba. Ahí estaba la morondonga hecha espinaca. Esos tres super paquetes que no entraban en la olla se habían convertido en la nada misma. Una porquería de espinaca. Tanto lavar, tanto lavar hojas verdes para obtener esta miseria de clorofila. Procedí a escurrirlas para sacarle el agua para que no se humedeciera toda la masa de la tarta y la cosa fue aún peor. La espinaca era más miserable aún.
Me volví a cambiar rápido y antes de que se hiciera tarde me fui al supermercado a comprar ricota para poder lograr un relleno un poco digno. Y ahí la vi, ahí vi el sachet de medio kilo de ricota La Serenisima. Lo agarré, pasé por la cajera y volví a casa.
Empecé por rehogar la cebolla, le agregué la mierdita de espinaca y abrí con el cuchillo el sachet. Algo de ricota quedó en el cuchillo y como a mí en mi casa me enseñaron de chiquita que nada de comida se desperdicia porque “no sabés la de chicos con hambre que hay en el mundo” procedí a lamer el utensilio de cocina.

Andre:- ¡Apa! Esto está mis rico de lo que me acordaba…. A ver, a ver ¿tendré pan? Sí, tengo unas figacitas de ayer.

Procedí a poner un poco de la ricota en el pan y ….

Andre (mirando a Castigo):- Ay! Esto es la gloria. Pero quizá quede mejor si tuesto el pan … a ver

Volé la cebolla y la espinaca y puse el tostador con el pan de ayer.
En eso vi que había dos ventanitas abiertas del MSN. Se estaba llevando a cabo algo así como la convención del regreso de los muertos vivos. Eran el Ingeniero y el Músico del subte. Empecé a sentir olor a quemado….

Andre:- ¡El pan!

Di vuelta las figacitas, agarré una cucharita y empecé a darle a la ricota.

Andre (a Castigo) :- No hay con qué darle la ricota es…. Ojo que esta ricota de sachetcito, porque la suelta que te venden en la fiambrería no es lo mismo de ninguna manera, es ¡ay! No sé …. Orgásmica te podría decir. Mirá por esta vez voy a ser buena y te voy a dar un poco. Hace mucho que no andás con perros vos. Ya sé que no es lo mismo, pero ….

Volví a ver el MSN, las ventanitas habían empezado a hablar. Sentí otra vez el olor. Corrí a sacar el pan. Puse todo en un plato y me senté ricota, cuchillo, panes y una botella de Villa del Sur pera en mano. No hice nada más que cambiar el estado del MSN a “ocupado”. Acto seguido me dediqué a ingerir esos manjares mientras leía una Cosmo vieja que me había robado del consultorio del dentista.

Nota de la Solterita (al lector varón sobre todo) : Sí, ya sé que ricota está siendo adjetivada calificativamente por la cualidad orgásmica. Y sí, ya sé lo que estás pensando, no tenés ni que decirlo, mirá.

sábado, 27 de febrero de 2010

Apostolado

Totalmente coherente con mi situacion de solteria y ante la imposibilidad de encontrar a algun alma caritativa que se apiadara de mi, me fui sola a ver a Coldplay. Perdermelo no era una opcion, asi que le hice frente a mi condicion y cual solterita que soy me meti en la muchedumbre.
Llegue a River a eso de las 7 y pico. todavia habia sol. Me sente en el campo porque ya estoy grande para estar mucho tiempo parada y me empieza a doler la cintura. Y ahi estaba yo viendo gente pasar hasta que:

Extranio: - Tenes fuego?
Andre en asquerosa: - No, yo no fumo. Y la verdad creo que es un habito medio de mierda.
Extranio: - Yo tampoco fumo, pero no se me ocurrian muchas opciones. Era eso o "tirame las agujas, nena" Me hubieras desechado por anacronico.
Andre interesada: (mmmmm dijo la palabra "anacronico" Me pregunto si conocera "sincronico" o mejor "diacronico") Jajajajaja! Nahhhhh a lo sumo te hubiera dicho algo asi como si vos tambien veias el Club del Clan .... y que mi preferido claramente era Chico Novarro
Extranio: Estas sola?
Andre: Si desde que naci. Ups ! perdon no ddebi haber dicho eso
Extranio: - Te molesta si me siento aca al lado tuyo?
Andre : - No, para nada.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Lucecitas

El otro día terminé en el bazar con Madre porque me quiso comprar un arbolito de navidad tal como había hecho con mis hermanas. Para toda persona que se esté por mudar o hace poco que lo haya hecho, el bazar es como el templo de la perdición. Una se quiere comprar todo y cuanto menos sirva pero más lindo parezca, mejor.
En el templo de la perdición Madre señaló mil y un modelos a los que yo debería llenar con bolas, guirnaldas y lucecitas. Mientras más veía y más hacía cuentas, más me entusiasmaba con individuales de animalitos, especiales para nenes que van al jardín o para boludas grandes como una, cortinas de bolitas, cosas con lentejuelitas y así. Y entonces de repente encontré la excusa:

Andre:- Y con Tomasita, no sé….
Madre:- Tenés razón, va a romper todo.
Andre:- Claro todavía es muy chiquita
Madre:- Bueno elegite uno de ésos chiquitos … mejor que anda es.

Elegí uno de alambre de unos 40 ó 50 cms de alto. Con eso ya dejaría conforme a Madre. Cuando vi el precio del chirimbolo en cuestión, casi me muero. “A la mierda que se cotiza la navidad en miniatura. Igualmente sigue siendo más barato que uno de los convencionales”

Andre:- Bueno ese. Y ya que estamos unas lucecitas, ¿dale?

Elegí dos cajas de luces amarillas. Las luces de un solo color, sin música y en lo posible sin intermitencias son lo que más me gusta de la navidad.
Llegué a mi casa y empecé a pensar dónde podría colgarlas. No tengo baranda de balcón, ni en pedo las comparto con el alfeñique de mi vecino y las pongo en el pasillo, tampoco las voy a colgar como si fueran guirnaldas en el medio del comedor.

Andre:- Ma sí, yo las cuelgo en la reja de la cocina que da al patio.

Y a la aventura me lancé. Colgué las lucecitas en las pocas rejas de la cocina por lo que podía dar mil millón vueltas con una sola caja. Cuando terminé, agarré el melón de la heladera, lo corté, apagué todas las luces y comí a la luz de las lucecitas. A veces una es feliz con tan poco, che. Sólo hace falta dos o tres rodajas de melón y una caja de lucecitas amarillas.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Cosas de Chicas

Y entonces ahí estaba yo el jueves a la noche con el pote y el palito ese, que no sé cómo se llama, lista para apretar los dientes y gritar lo menos posible para evitar que Kevin, el alfeñique, pudiera llegar a elevar alguna queja.
Llegué a casa a eso de las 10 de la noche y estaba cansada, pero tenía que hacerlo. “Una siempre tiene que estar preparada” me había dicho una amiga, que siempre está preparada, una vez. Bueno, el “siempre” puede fallar a veces, nunca me llevé bien con el absoluto. Pero en fin, también tenía la dignidad y algo de vergüenza que alcanzaban para emprender la operación cera.
Agarré el potecito y lo empecé a calentar en la hornalla de la cocina. Ya desde ese momento pude sentir el olor a libertad durante el operativo en el ambiente, además del olor a cera, claro.
The freedom in the air aparecía ya desde el poder calentar el producto en bombacha y remera, actividad que en este tipo de paños no podía llevar adelante en mi otra casa dado que vivía con Padre y con Gustavo y el resto de la flia. Aparte nadie me decía a los gritos pelados frases como “lo que ensuciás, limpiás” u “otra vez calentando esa mierda, nena … ¿no podés hacerlo en otro lado? ¿No ves el olor que deja?” o “¿Cuánto tiempo vas a ocupar el baño, eh?” . Nada de eso. Lo único que escuchaba era la radio y la voz del locutor, que claramente me hablaba a mi “o acaso ¿vos ves alguna otra persona en esta casa a la que pueda estar dirigiéndose? Entonces es obvio que me está hablando a mi” razón por la cual le contestaba sus preguntas y acotaba a sus comentarios mientras revolvía la sustancia que empezaba a cambiar de estado.
Una vez que terminé con el proceso de calentamiento me fui para el baño y me encerré. Por un instante pensé en porqué me estaba encerrando “si vivo sola y están todas las persianas bajas” …. Hasta que el porqué empezó a ladrar. Sí, Tomasita estaba queriéndome morder los talones mientras estaba yo en pelotas esperando que se me seque el ungüento que me había puesto en los sobacos y demás partes para autodilapidarme. Porque claro para emprender la operación cera yo me tengo que poner prácticamente en bolas. La motricidad fina, aunque tampoco la gruesa, ni ninguna otra es lo mío. Así que para evitar enchastramientos menos que deseables ante la falta de lavarropas, “yo mejor me saco todo y me quemo la piel un poco con las gotitas verdes (porque mi cera es de aloe vera, que no sé para qué sirve, pero bueno) que voy chorreando” pensé.
Sin embargo el momento de mayor éxtasis no se hizo presente hasta que salí del baño y fui otra vez a la cocina para recalentar la cera así tal como Dios me trajo al mundo, sólo que con 27 años más …. “Así que no creo que esta frase tenga tanta razón de ser, porque claro entonces no es tan “así como Dios me trajo al mundo”, pensé mientras estaba yendo del baño a la cocina y pasaba por el living. Tuve que hacer este viaje porque claro, no tenía ese hornito para mantener la cera caliente ni nada que se le pareciera. Mi torpe e incipiente femineidad no llega a tanto … Mientras llevaba adelante el proceso de recalentamiento Tomasita seguía, aunque ahora con éxito, mordiéndome los talones. Igual ni me importó porque no sabés lo lindo que es no tener que vestirse toda porque la muy hija de puta de la cera se endureció antes de que terminaras el operativo.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Shopping time!

Finalmente el día llegó y Gustavo y yo fuimos a comprar varios menesteres para la cocina y el baño. Paseamos por Easy y por un par de lugares más que tienen cosas para la construcción. Ahí me di cuenta de algunas cosas importantes:

1- Soy terriblemente indecisa. Puedo estar que sí que no por horas. Elegir un color me toma años. Puedo dar vueltas y vueltas entre un naranja durazno y un naranja damasco. Todo es fatal para mi. Como si después no se pudiera cambiar. Como si intentara (léase que dije intentara, soy ingenua pero no tanto, che) ser una institución más para siempre que el matrimonio.

2- Me encantan las pelotudeces y odio pensar en lo importante como los azulejos, ponele. A mi dejame eligiendo la cortinita del baño o la lámpara del living que soy feliz. Lo que “realmente importa” eso que tenés que pensar mejor porque después te cuesta un ojo de la cara cambiarlo, eso me agota. Eso que lo piense otro.

Ah! y lo más trascendental, me di cuenta que fue una de las pocas veces en la vida en las que agradecí ser soltera. Es que, claro, la soltería te permite elegir todo a vos. Te deja pintar el cuarto de rosa y el baño de violeta. Comprar lámparas y cortinas de lentejuelas y otras de bolitas que brillan. No hay necesidad de negociar nada con nadie. Nada de minimalismo ni utilitarismo. Nada de “¿y para qué querés esto?”. No Sra. No Sr. Yo te agarro las cajitas estas que son lindas pero no sé bien para qué las quiero sólo las compro porque me gustan sin necesidad de darle ninguna explicación a nadie más que a mi misma.
Y así mi soltería y yo nos engolosinamos siendo testigos de escenas como éstas:

Escena 1: La pareja despareja: A ella se le va la vida en cada posibilidad de elección, a él le chupa un huevo. Ella emocionadísima. Meta elegir. En algún momento hace un parate y le pregunta a él: “¿y mi amor, te gusta este azulejo ‘azul océano’ como guarda del baño chiquito?” Él la mira resignado, con cara de decidite de una vez y dejame de romper las pelotas, “Sí, linda. Es divino, me adivinaste el pensamiento”

Escena 2: Los escandalosos: Esta pareja discute por todo, todo el tiempo. Se olvidan de donde están. Se olvidan de guardar las formas. Se olvidan de esto de ‘si gritamos como los Campanelli por lo menos que no se note, o al menos no se note tanto’ No les importa nada. Cada decisión es una batalla campal. Discuten, discuten y discuten hasta que uno de los dos (en general él) se empaca y se sienta en un rincón al grito de “¡ma’ sí poné lo que quieras pero vámonos de una vez!”

Y enotnces ahí entre esas baldosas, porcelanatos, pinturas, guardas y demases terminé de elegir, diseñar y comprar casi todo para mi casa de solterita o de minita, como me gusta llamar a mis excesos de brillitos y colores como el rosa chicle. Ahora venía la otra parte, la de los albañiles ...