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viernes, 12 de agosto de 2011

Loca por las compras


Ay! Llega esta época del año y soy peor que mono con navaja. Esta época del año no es la primavera ni la llegada del amor ni nada de eso, esta época del año son las liquidaciones de fin de temporada! Ese momento en el que una se compra pantalones verde loro y pulloveres en color mostaza porque es el único color que queda en tu talle y está taaaaaaan barato, que no sé como que te da lástima, viste?
El año pasado se me había dado por los tapados y me compré como 3. Este año fueron los saquitos onda "romántica", también me compré como tres. Te digo que no sé bien cuándo los voy a usar porque como trabajo desde casa, vivo mitad en joggineta y mitad en pijama .... ah, creo que lo de que trabajaba desde casa no te lo había contado ... bueno nimporta, ahora te lo cuento: hace casi un año que trabajo desde casa, o qué te pensabas acá en casa "Paga Dios", eh!? O que esto era como una serie de Cris Morena donde los huérfanos se visten con ropa de marca,eh!? Noooooooo, acá en casa pago yo, que vemgo a ser como "mujer cabeza de familia", ponele. Es que mínimo, mínimo tengo que sacar por lo menos para el balanceado de Castigo y de Mugre, que vienen a ser los seres que tengo a cargo ... (ahora que lo pienso ... los podré poner en la obra social? Mmmmmm creo que voy a proponer que en vez de eso de "Plasma o vino para todos" haya "obras sociales para todos", obras sociales inclusivas que atiendan también mascotas)
En fin, como te decía soy mujer cabeza de familia que trabaja en pijama y joggineta, por eso no sé bien cuándo voy a usar todo eso que me compré. Pero buá, ¡comprar es taaaaaaaan lindo!

lunes, 4 de octubre de 2010

Hoy: la vendedora

Y podes creer que estuve preocupada por la pérdida de mi busto hasta que llegué a mi casa, eh? Y todo porqué? Porque la muy malparida de la vendedora me hizo creer que se me habian ido las tetas! Y todo porqué? Porque la muy malnacida me dio un corpiño talle 95 en lugar de uno 90! Por Zeus te los pido! A quién en su sano juicio se le puede llegar a ocurrir que yo puedo llegar a tener 95 de busto, eh? A quién? Aparte si hubiera nacido así de agraciada ... me querés decir porqué te pediría uno con push up? O mejor con tasa soft, eh?

En fin, otro ítem más por el que no hay que confiar en la vendedora nunca de todos los jamases del mundo, es más yo debería haber desconfiado cuando la mina me dijo:

"Vos llevalo tranquila que igual lo lavás un par de veces, se achica y lo rellenás. Haceme caso te va a quedar divino"

jueves, 30 de septiembre de 2010

Contradicción

El otro día estaba yo en el shopping. Presa de una combinación letal, es decir altos niveles de azúcar en sangre y tarjeta de crédito en billetera, me comporté tal como es debido, es decir como mono con navaja o soltera con crédito de plástico.
Primeramente entré a comprarme un jean. Una pieza que no considero cómoda ni útil pero soy presa de la sociedad en la que vivo. Para mi sorpresa tuve que pedirle un talle menos a la vendedora.... vos sabés lo que esto significa para una mujer cuando está empezando la primavera, eh?! Ma´ qué felicidad ni que felicidad producida porque el pibe que te gusta te da bola o porque el boludo que te dejó vuelva o por comer un cuarto de helado o por un ascenso laboral o por ver a tu sobrino crecer sano y fuerte como en una publicidad de yogur ....

lo que toda solterita que se precie de tal quiere es que pedir un talle menos de jean! Esa es la definición justa de la felicidad de la soltera. Es que esto hace que: a- no te arrepientas de nada de lo que ingeriste en el invierno. Aunque sí te arrepientas de no haber ingerido más. b- Encuentres tu culo. Sí sra, sí sr... no será la gran cosa pero aparentemente algo había en esa zona del cuerpo, sólo era cuestión de saber vestirlo.

Pero como se sabe nada es gratis en esta vida. Y la muy turra te la cobra así en cash y todo junto. Enonces, no va que rebozante de alegría me meto en un negocio de esos que venden ropa interior para comprarme un corpiño y .... y.....

TUVE QUE PEDIR UN TALLE MENOS!

No te digo, Zeus te da y te saca en el mismo movimiento. Recobré mi culo pero perdí mis tetas. Si sigo así, te digo, busco mi primer corpiño, ese que usaba a los 13.

lunes, 19 de julio de 2010

Fin de temporada

Yo no sé cuál será la extraña combinación que hace que la ecuación liquidación + inestabilidad hormonal mensual + tarjeta de crédito = agujero en cuenta bancaria.
Lo que sí sé es que si a esta peculiar selección de elementos le agregamos inestabilidad emocional de cualquier tipo, el agujero en la cuenta bancaria crece exponencialmente.
Bueno eso fue exactamente lo que me pasó el otro día. Estaba shoppineando con Gustavo para comprar un regalo y ahí las vi, digo que vi a las letras pegadas en los vidrios que decían "liquidación". Sin pensarlo ni media vez me tiré encima de los tapados.

Andre:- ¡Ay! ¡Tapados!
Gustavo:- Sí, ¿y?
Andre:- ¿Cómo y? ¿No ves están rebajados? ¿No ves que éste estaba $499 y ahora está $479, eh? Y este otro de $549 pasa a $510!!
Gustavo: - Pero, ¿vos sos medio boluda? ¿No te das cuenta de que cuestan casi lo mismo? ¡Ni $50 bajaron!
Andre:- Es que vos no entendés, si yo espero que bajen un poco más después no hay talles.
Gustavo:- ¿Y entonces porqué no te los comprás cuando empieza el invierno, eh?
Andre:- ¡Porque en la liquidación seguro que bajan!
Gustavo:- De nuevo, ¿vos sos medio naba? ¡NO BAJARON NADA! ¿Aparte vos el año pasado no te compraste uno?
Andre:- Sí, ¿y?
Gustavo :- ¿Cómo y? ¿Para qué querés otro?
Andre:- ¿Cómo para qué, eh? ¡Si no tengo, no tengo!
Gustavo:- ¿No acabás de decir que el año pasado te compraste uno y que hasta donde sé se mantiene en buenas condiciones?
Andre:- Sí, pero me hace falta. Es que no tenngo ni uno negro, ni rojo ni azul. El verde puede esperar. Y blanco con lo roñosita que soy, mmmm no sé.
Gustavo:- (pone cara de hacé lo que quieras) ¡Pero te apurás, eh! ¡Ni sueñes que te vas a probar el negocio entero!

Y fue en ese momento que compré los espejitos de colores. Es que los tipos nunca van entender la magia del precio tachado y remarcado como así tampoco podrán comprender la felicidad hecha de lanita roja con botones cruzados que se te entalla en el cuerpo.

sábado, 22 de mayo de 2010

Fácil

Prendo la compu. Ventanita del MSN Pirata que se abre.

Ingeniero:- Hola

Andre:- ¿Cómo va?

Ingeniero:- Todo bien. ¿Vos?

Andre:- Bien, acá recién llego.

Ingeniero:- ¿De dónde?

Andre:- De comprar un par de cosas que no necesitaba, pero bueno en el fondo soy más minita de lo que creía.

Ingeniero: - Jajajajajaja! ¿Y qué te compraste?

Andre:- Nada. Unos collares de colores y unos pañuelos para el cuello.

Ingeniero:- Te deben quedar lindos.

Andre:- Sí, supongo. Si es que alguna vez los uso. Compro muchas cosas que después no uso nunca.

Ingeniero:- Ah! Esteeee, bueno .... al final nos vimos pocas veces.

Andre:- Sí, es verdad. ¿Qué hacés el finde largo? ¿Querés salir el sábado o el domingo?

Ingeniero:- ¿Domingo te viene bien? El sábado tengo un cumpleaños.

Andre:- Domingo será, entonces.

viernes, 18 de septiembre de 2009

El primer Super

El primer supermercado es la emoción misma que viaja en changuito. La primera vez que una va al Carrefour es lo más de lo más. Se siente esa libertad de comprar todo lo que se quiere sin reparo alguno. La emoción que por años vivió encerrada en nuestro cuerpo de niña, adolescente, joven que pedía permiso a Madre para meter helado o chocolate en el changuito, o peor aún lo camuflaba entre los otros productos para que cuando se dieran cuenta ya fuera tarde, se hace presente y se muestra sin tapujos. Entonces una adquiere cualquier cosa, lo que sea sin tener que discutir nada con nadie. Si una quiere comprar boludeces llamativas, lo hace. Si una elige comprar por el packaging lo hace también. Si se quieren comprar cosas caras también se puede hacer porque total se compra poquito.
Sin embargo la emoción de carrito puede ser peligrosa. Sí, y el peligro no sólo se nota cuando la cajera te dice lo que gastás sino que la lucecita roja de danger que debió haberse prendido cuando jugabas a la ricachona y metías cosas y cosas en el receptáculo alámbrico con rueditas como si fueras a almacenar comida porque se viene la guerra o como si fueras hormiga y tuvieras que guardar para el invierno, se prende tarde, obvio, cuando una semana después empezás a abrir cada vez menos la heladera porque larga olor a podrido.
Sí, el primer supermercado tiene eso. Cantidad de cosas innecesarias que una compra porque sí, por si se viene el fin del mundo y una tiene que armarse un búnker o algo. Una no prevé que la soltería acompañada de soledad trae muchos “como por ahí” o como menos, o sólo cuando tengo hambre, o sólo lo que quiero. Una compra boludeces y boludeces y boludeces por las dudas, just in case. ¿Me querés decir para qué compré mayonesa, si yo no uso, eh? ¿Acaso tengo pensado hacer vittel toné? ¿Acaso es navidad? ¿O será que tengo un novio imaginario o que aún no conozco al que le gusta el condimento amarillento, eh? No, no, no y no. Y sin embargo yo la mayonesa te la compro, digo en una de ésas cae alguien que no soporta el sándwich (eso sí, fiambre no tengo) sin mayonesa …. Y entonces ¿qué hago? ¿Me querés decir qué hago?

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Los albañiles (o esa gente que te dice mañana vengo)

Los albañiles se merecen un capítulo aparte, un rincón sólo para ellos, unas palabras exclusivas, unas reflexiones de las que sean sujetos únicos. Es que como bien sabido es los albañiles, y casi todo (nótese el “casi” claramente mi intención es no generalizar) el gremio de la construcción, son los reyes del mañanavengo que debería subtitularse como tedejopagandohastaquenecesiteguita.
Lo que pasó fue que los tipos vinieron presupuestaron y estimaron la cantidad de días. Hasta ahí todo di vi no. “Que cuánto podemos tardar, sino es nada. En un semanita esto te lo terminamos” dijeron. “Que te costará alrededor de unos $4000 - $5000” “Ah bueno,” dije yo mientras hacía cálculos mentales ….. que el mes que viene cobro $2500 y tengo ahorrados $10000 … y cualquier cosa le pido prestado a Madre sin que se enteren mis hermanas, que de última compro con la tarjeta….”
Ilusa de mi que hacía todos esos cálculos mentales que dejaban de lado los famosos “y ya que estamos porqué no cambiamos esto, eh?” tan del gremio en cuestión …. Ilusa de mi que cree que los albañiles cumplirán un horario con disciplina prusiana o que al menos aparecerán. Ilusa de mi que cree que los materiales se terminan de comprar algún día…… Ilusa, ilusa, ilusa…..
A ver, yo siempre supe que era/soy un poco naif o ingenua pero que te mientan así tan descaradamente no hay derecho! Que te digan que vienen a una hora y vos te quedés como mamerta esperándolos y los tipos no aparecen!!! A ver sres ¿qué se pensaron, eh? ¿Que una es Penélope que teje y desteje pero espera? Digo, no es que una no esté acostumbrada a esperar en otros ámbitos de la vida, claro…. Pero incluso cuando pago tengo que esperar, eh?! ¡Habrase visto!
Pero bueno, a veces no sólo que juego a Penélope sino que también soy fácil. Sí, lo soy. Reconozcámoslo. Así que tejí y destejí no por una semana ni dos ni tres, ni siquiera un mes …. Sino por ¡tres meses! Sí, tres meses. Pero lo logré. Finalmente llegó el día tan esperado: el de la mudanza.