Sí finalmente después de como 4 meses me estaba acostumbrando a buscar mis remeras en dos cajas que estratégicamente metí arriba del mueble ese que hay que arreglar, a encontrar mis bombachas en una caja de nikes que me compré en agosto, a poner la ropa sucia en una bolsa grande de Falabella con lugar a designar (es decir que siempre está por ahí tirada), a usar siempre los mismos 3 jeans que lavo religiosamente cada fin de semana en lo de Madre y Padre, a que el departamento me coma los sacos y abrigos que siempre se esconden cuando los necesito, a guardar mis zapatos en un bolso arriba de ese mismo mueble que hay que arreglar para que la cuadrúpeda no se ensañe con los pobrecitos.
Una vez que había aceptado el temita de que los marcos de las puertas y ventanas estuvieran despintados, que los zócalos estuviesen salpicados con pintura de cuando pintó Gustavo y hasta habría llegado a pensar que eso era verdaderamente arte así como si lo hubiera hecho Marta Minujín. Consentí también que el coso del baño para tirar la cadena estuviera sin terminar, que la can me hubiera comido el chirimbolo con las vaquitas de San Antonio para poner el cepillo de dientes y el dentífrico que me había comprado cuando caminaba por Palermo, que la ventana sin cortinas del cuarto tuviera la persiana atascada por lo que el sol empieza a entrar tempranito, tempranito ….
Sí una vez que había aprendido a convivir con todo esto …. ¡Volvió el Señor! ¡Sí, sí, sí el Señor mañana vengo ha regresado! Adiós piso reluciente (bueno con medianamente limpio yo me conformo, tampoco mintamos así descaradamente), adiós orden (bueno caos de solterita), adiós relativa prolijidad (cof esto ya es insostenible jamás de los jamases fui prolija cof), adiós encontrar las cosas donde las dejaste …….
¡HOLA SEÑOR ALBAÑIL! ¡No sabe cuánto me alegra que coexistamos la obra y yo en el mismo lugar y al mismo tiempo! Eso sí, debo confesar que algo de todo esto sí me agrada…. ¡Ahora cuando pierdo algo puedo echarle la culpa a alguien más verosímil que Tomasita!
Bitácora de una Solterita que está aprendiendo esto de vivir sola. Or another fucking Minita's blog.
viernes, 30 de octubre de 2009
Y cuando me estaba acostumbrando ...
miércoles, 28 de octubre de 2009
Solterita .... Soltera ... Solterona?
Ayer a la noche llegué temprano a casa, a eso de las 9. Cociné, me peleé con Tomasita, salvé a Mugre de las garras de la cuadrúpeda unas cuantas veces y comí en la mesa de la cocina mientras leía la biblia de las mujeres. Sí, estoy hablando de Cosmo. Cosmo pero como de consultorio porque era como de hace tres años. Como es obvio, yo sólo la miro porque a mí todos esos tips y consejitos que son reeeeeeeee fáciles me resultan más difíciles que cruzar a nado el Canal de la Mancha. Como cuando te explican lo fácil que es tener el pelo perfecto. Dice que es de lo más sencillo y cuando empezás a leer son 18 pasos y 33 productos los que necesitás. ¡Ma’ dejame de joder! ¡Yo que ni peino y me acomodo las mechas un poco cuando llego a la ofi recién!
Una vez que terminé de comer, me acordé que Madre me había dado una licuadora. Abrí la heladera, saqué algunas frutillas que tenía preparadas en un bol con jugo de naranja, las metí adentro del artefacto, le agregué azúcar, saqué el ron que había quedado de una fiesta que había hecho en agosto, lo metí junto con hielo y licué la cosa.
A los pocos instantes tenía el brebaje conmigo. Lo serví en una de esas tazas enormes, como las que se usan para meter el cerael, y me fui a la cama. Terminé mirando la tele brebaje en mano. Obvio que tomé solita, no le iba a dar a Tomasita ella es menor de edad y yo bajo ningún concepto le doy alcohol a los chicos. ¡Habrase visto!
Cuando terminé con el brebaje tuve una interesante discusión mental conmigo misma cuyo resultado fue el siguiente mensaje que le escribí a mi amiga: Empecé a beber sola por las noches. Temo que esto sea, como la comida, un camino sin retorno. Si a los 45 me ves con calzas de leopardo y pinta de labio sobre los dientes en algún boliche, por favor matame.
Cinco minutos después de tan fuerte declaración me quedé dormida. Tenía alcohol en sangre y la tele prendida.
lunes, 26 de octubre de 2009
La Milanesa Tester
Desde hace un tiempo desarrollé una especie de modo de testeo que llevo a cabo casi inconcientemente cada vez que conozco o salgo con un chico.
Si me remonto a los albores de mi existencia, se puede apreciar que este tester tiene un prototipo en mis 16 ó 17. Una muestra gratis de esto se puede recavar cuando una joven versión de mi salía a bailar por ahí. A veces se me acercaba algún flaco y me decía algo así:
Andre (con cara de asco, porque yo de pendeja era medio ortiva):- Andre ¿y vos?
Flaco: - Pedro.
Andre:- Ah mirá ….
Flaco: - ¿Y estudiás o trabajás?
Andre:- Estudio, tengo 16.
Flaco:- Parecés más grande
Andre (en esa época me ponía contenta por esos comentarios):- Ah mirá!
Flaco:- ¿Y de que signo sos?
Andre (Zeus! ¿Qué hora es? Pará, ahora cuando llego a casa … a ver qué hay. Ah! Sí hay galletitas de agua, también manteca y dulce de leche. También hay queso. Ayer Madre fue a comprar”) : - Perdoná me fui, ¿decías?
Flaco: - Nada que de qué signo eras….
Andre:- Ah, eso. Sí, interesante pregunta. Capricornio.
viernes, 23 de octubre de 2009
Por si no te quedó claro, estamos hablando de una CITA
Miré el reloj de la compu decía 6.30. La apagué. Me metí en el baño con la mochila grandota. Me cambié la remerita por una de esas de más de salir, me saqué las zapatillas y me puse zapatitos, me acomodé un poco los rulos –había humedad, tampoco pidamos imposibles-, cacé el rimel y el brillito (que es lo único que me siento capacitada para usar), me embadurné un poco, me tiré un poco de perfume y salí rapidito de la ofi para no levantar sospechas. Odio cuando alguien te pregunta “ah vas a salir, eh?” y “qué carajo te importa si voy a salir o no! Acaso te tengo que pedir permiso, eh! Metete en tus cosas querés. Si quisiera que te enteres te habría contado.” Pienso, obvio que no digo todo eso, pero lo pienso.
Fui hasta la parada del 92. Me lo tomé. Como llegaba temprano me bajé unas paradas antes. “Tampoco es cuestión de llegar 10 minutos antes”. Me metí en el baño del Village, ese que está entrando por el Mc Donalds. Sonó el celu.
Andre:- (¡Dios! ¡Pablo, el del labrador me vio! ¿Puedo ser tan pelotuda?) Ay! sí perdoname ….. (no tengo que decirle que me metí acá para hacerme la linda, no no no) es que…. Es que …. Es que necesitaba hacer un pis (“hacer un pis?” Dios! Yo intuía que era disfuncional… ¿pero tanto?). Bueno esperame que ya bajo.
Bajé y lo vi. Pablo estaba raro, no sé. Para empezar tenía traje. Todo bien con los de traje, pero me gustan más los villeritos así de jean y remera. ¡Y estaba afeitado! Eso era lo raro. Pablo dejate la barba de días por Zeus!. Querida, dejá de boicotear todo, como siempre. No tiene nada de malo que la gente sea prolija.
Pablo, el del labrador (sin el labrador, obvio):- No, todo bien. Estás linda. El no jogging te queda bien también.
Andre:- (Colorada) Ay! gracias… esteeee vos estás raro (¿y ese comentario? ¿Había necesidad?)……. Eh peeeero raro bien, ojo….. raro bien….
Pablo:- Ah! Bueno menos mal me quedo tranquilo…… Entonces ¿sabés qué vamos a ver al final? El cine es como un clásico de las primeras citas….
Andre:- Mmmmmm ¿“El secreto de sus ojos"? Dicen que está buena.
Pablo:- Dale buenísimo. ¿Vamos a sacar las entradas?
Andre:- Vamos.
Pablo:- Hace mucho que no tengo una cita. Estuve de novio unos cinco años.
Andre (nerviosa):- Ah!!!! Mirá vos ….. ¿y hace mucho que terminaste?
Pablo:- Y más o menos, de hecho esta es la primera cita después de la ruptura…
Andre (nerviosa):- Ah! Mirá vos …. (¿podés dejar de repetir la palabra “cita”? ¡La dijiste 28 veces en menos de 5 minutos, nene!)
Pablo:- Sí, me es como raro … pero vos me hacés sentir como tranquilo. Como que no tengo nervios de cita.
Andre (más nerviosa) :- (Dios mío! Callate querés! ¿Cita? ¿Qué cita? Yo no voy a citas. Yo salgo con gente, qué sé yo …. ¡Pero no son citas! Sólo de pensar en la palabra me da nervios…) Bueno es que puesto en esos términos como que da más nervios, no sé. Son salidas, Pablo, para conocer gente, nada más ….. relajate (ja! Y ahora yo le digo relajate como si yo pudiera! Zeus, soy lo más)
Señor que vende las entradas: - Son 2 tickets para “El secreto de sus ojos” a las 21. Fila J. Asientos 8 y 9.
Pablo:- Dejá yo invito. Es la primera cita…..
Andre:- Bueno, gracias Pablo ….. (PERO POR LO QUE MÁS QUIERAS ¡DEJÁ DE DECIR LA PALABRA CITA!. Yo ya entendí que estamos en una. Vos claramente también. El Señor que vende las entradas se percató. Es más cualquiera que nos ve lo entiende. A ver Pablo …. Somos dos personas que se arreglaron un poco para verse, se conocieron hace poco y están yendo juntos al cine …. Estamos medio nerviosos, somos torpes, nos chocamos y nos separamos, hablamos boludeces ….. Querido …. tenemos un letrero luminoso con la palabra “CITA” ……… Así que NO LO DIGAS MÁS, QUERÉS!!!)
miércoles, 21 de octubre de 2009
Plaza del reencuentro
Y te digo que la cosa es así, aparece cuando menos la esperás. Cuanto más te preparás menos salen las cuestiones, te lo digo yo que de esto no sé mucho por no decir bueno, nada.
La cosa fue que ayer a la tarde la psicoloca me llamó para cancelar la sesión. Entonces como no tenía nada que hacer me fui para casa. Llegué, le abrí la puerta del patio a la cuadrúpeda que me hizo el rito de la fiesta consistente en: “te persigo, te ladro, te salto, te muerdo los pantalones y te desato los cordones de las zapatillas”. Y como todavía era temprano y me daba como lástima, agarré y la llevé a la plaza. Obvio que me cambié antes. Yo ni bien llego a mi casa si no voy a salir más me empijamo. Ando en pantuflas si es invierno o en patas si es verano …. Pero me saco toda esa ropa. Entonces me saqué los jeans, me puse la joggineta, me até el pelo y fui feliz de nuevo.
Salí para la plaza y cuando llegué lo ví a Pablo, el del labrador (“boluda, para qué te pusiste el jogging”- pensé). Obvio que me hice la tonta para ver si él hacía algo. Entonces Pablo se acerca y:
Andre (me hago la desinteresada): - Ah! Sí, hola. ¿Cómo estás tanto tiempo?
Pablo, el del labrador: - Bien, ¿vos?
Andre:- (con tonito de mejor imposible) Muy bien.
Pablo, el del labrador: ¡Qué raro vos por acá un martes! Porque creo que nunca te vi un martes … a ver dejame pensar ……. Mmmm este es el sonido que hago mientras pienso y como estoy pensando mmmmmm …… y no, nunca te vi acá un martes.
Andre: (sonríe, mientras piensa qué boludo simpático) – Ahá. Yo creo que nunca me viste un martes porque no vengo los martes. Los martes voy a la psicóloga, pero hoy me canceló la sesión. Así que calculo que será sólo por hoy …. Como la película, ¿la viste? (ni siquiera terminé de decir lo que estaba diciendo y ya me arrepentí….. puedo ser tan pelotuda, eh?)
Pablo, el del labrador: - No, no la ví, ¿vos?
Andre (me pongo colorada) : - Eh … no, yo tampoco. Ni siquiera creo que sea buena, ni masomenos, ni respetable, ni que merezca la pena ser vista, ni nada (ante la pregunta pero puedo ser tan pelotuda que me hice hace un rato la respuesta es no, pueeo ser aún más pelotuda)
Pablo, el del labrador: - ¡Te pusiste colorada!
Andre: - Ay!? Sí? No me di ni cuenta….. (pero pedazo de pelotudo estás en salita de tres que me tenés que señalar con el dedo porque ‘me puse colorada, eh?’)
Pablo, el del labrador: - Me gustan las chicas que se ponen coloradas…. No sé provocan ternura mínimo. Y algunas otras cosas más también.
Andre:- Ay! esteeeeee….
Pablo, el del labrador: - Sí, esteeeee ….. perdoná lo del otro sábado pero es que me descompuse … y esteeeee bueno estaba pensando que para subsanar mi desconsideración y ya que ni yo ni vos vimos “Sólo por hoy” qué te parece si vamos al cine, eh? ….. No digo ver esa película, otra. Es más hasta te la dejo elegir y todo.
Andre:- (me hago la boluda otra vez) Ah, sí lo del otro sábado…. Ya ni me acordaba. Todo bien cosas que pasan, digo eso de que la gente se descompone y esas cosas (me pongo colorada otra vez mientras pienso que bueno hagamos como que te creo) …. Bueno dale, vamos al cine ….. pero ¿cuándo?
Pablo, el del labrador: - mmmmmm no sé. ¿Mañana podés?
Andre:- (sí que puedo, pero digamos que no …. Así me hago un poquito la difícil, pero un poquito nomás) Mañana no, pero ¿el jueves? ¿Te parece el jueves a las 7.30 en Recoleta?
Pablo, el del labrador: - Me parece. Ahora pasame tu celular por las dudas viste…
Andre: -15-6789-1234
Pablo, el del labrador: (saca el celular) - Listo lo agendé.
Andre:- Bueno, listo entonces. Tomasita y yo nos vamos. ¡Chau!
Pablo, el del labrador:- Chau, Andre …. Nos vemos
Calculo que me habré puesto colorada otra vez mientras lo leía.
lunes, 19 de octubre de 2009
Art Attack
Hay un momento en que una se cree que la puede con eso del bricolage. Que debe ser una pelotudez, digo si en la tele lo hacen, debe ser fácil. Y además rápido porque en la tele todo es rápido.
Yo no sé si este sentimiento (de “poder” o mejor de insalubridad mental) es producto de la cantidad de horas expuesta a la radiación emitida por Utilísima Satelital que mira Madre o quizá sea el resultado de la contemplación del mismo programa, sólo que conducido por patricia Miccio, que llevábamos adelante mi hermana y yo mientras esperábamos que empezaran los Pitufos y comíamos ensalada de pepino o ají morrón que hizo algo para que mi inconciente me diga: “Dale Andre, dale que vos podés”.
Lo único que sé es que me pude convertir en basurera profesional. Mueble viejo que aparece, mueble viejo que meto en casa con la loca idea de la restauración. Así tengo un placard, un aparador, un coso para poner la tele y no sé qué más en vías de restauración. La cosa es que no puedo restaurar nada….. digo ¿en qué momento se me ocurrió que yo podía restaurar ago, eh? Yo, Andre. Yo que nunca me llevé una materia excepto Dibujo en tercero y Artes Plásticas en quinto. ¡Zeus! ¡Cómo se me cruzó por la cabeza! Yo que soy miembro honoraria del Club de los MPM (Malos para las manualidades)
Igual no pierdo las esperanzas y cada tanto me agarra uno de estos ataques de la vida es un bricolage y paso por la ferretería y compro lija y agua rás; y después voy a la pinturería y pido pintura de color naranja. Y le pregunto a los señores que atienden esos negocios que cómo hago. Entonces los tipos me explican y yo pongo cara de “te estoy prestando atención” mientras pienso en cualquier otra cosa. Pero eso sí, me voy feliz con mis bolsitas a mi casa.
Entonces llega el sábado o el domingo y una vez que terminé de hacer todo, me digo: “Bueno Andre, podrías empezar con el mueblecito ese para la tele que es chiquito”. Sí, empezar siempre puedo. De hecho hace tres meses que me la paso empezando y lo único que logré fue despintar un octavo de la puerta del mueblecito de la tele mientras le grito a Tomasita para que no se coma los pinceles y que deje las espatulitas ahí.
viernes, 16 de octubre de 2009
No tendré marido, ni novio, ni concu peeeero ….
Entonces yo juro que intento educarla a la cudrúpeda, te lo juro. Trato de que tenga buenos modales, de que no sea excesivamente hinchapelotas, de que aprenda a quedarse afuera, de que no muerda ni sea mala con los nenes ni con los otros perros, de que no le reviente la varice a mi abuela, de que no mate de amor al felino, de que no use mi mano o mi pantalón o mi ropa o mis zapatos o mis muebles o lo que sea de mordillo, de que haga pis y caca en el patio ….. pero bueno todo no se puede. Hay algo que no puedo enseñarle. No me sale, me da cosa, qué sé yo. Es que el animal me puede, no sé.
La cosa es más o menos así. Yo me voy de casa tempranito a cumplir mi horario laboral más que ordinario, un clásico de 9 a 18, y después me quedo por ahí haciendo cualquier cosa, no importa qué. Pero es casi seguro que antes de las 10 de la noche no vuelvo.
Ni bien escucha el ruido de la llave en la cerradura Tomasita empieza a ladrar como loca. Yo me apuro y le abro la puerta del patio. Ahí viene la parte de la fiesta/ dejate de hincharmelosovarios no ves que me lastimás, carajo! Y eso. La acaricio un rato y me pongo el pijama. Preparo la comida para los tres: Mugre, ella y yo. Miro alguna que otra pelotudez o me entretengo con vaya uno a saber qué y se hacen tipo la 1 y nos vamos a dormir. Ella salta a la cama y ya no puedo (ni quiero, seamos sinceras) deshacerme de la can. Entonces la voy corriendo a los pies. Porque bueno una es buena pero no boluda, claro. Una cosa es que des una mano y otra que te tomen el brazo entero. Le acomodo su frazadita a los pies de la parte inutilizada del sommier de dos plazas al pedo porque yo duermo en posición fetal, y nos dormimos.
Al día siguiente a eso de las 6.30 cuando el sol empieza a entrar por la ventana, que no baja del todo porque se trabó y todavía no encontré caballero para hacerme la damisela en apuros, me doy vuelta entreabro un poco los ojos y me encuentro con un hocico que está usurpando mi almohada:
Andre:- ¡Tomasita! ¡Qué hacés acá! ¿No te dije que te quedaras allá abajo, eh? ¿Y qué es esto? ¡Por Zeus! ¡Me estás abrazando! ¡A bra zan do! ¡Sacá la pata de mi cuello, querés! Ay, querida! Cuándo vas a aprender eso de que si hay miseria que no se note!!!! Qué no se note!!!